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domingo, 10 de marzo de 2013

La evaluación con los exámenes comerciales.


CÓMO SE PERCIBE LA EVALUACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA.

La evaluación con exámenes comerciales.

    La evaluación es el proceso de obtener, sintetizar e interpretar información para facilitar la toma de decisiones[1]. Cuando las personas oyen la palabra evaluación, piensan de inmediato en estudiantes que realizan pruebas escritas para determinar cuánto aprendieron.

    Si bien estos exámenes son un componente importante para evaluar, la evaluación es algo más que administrar pruebas para calificar a los alumnos, ya que abarca toda la información que se recaba en el aula: conocer al grupo, planear y dar seguimiento a la enseñanza, crear una cultura escolar funcional, además de aplicar pruebas y otorgar calificaciones.

    La evaluación es un término general que incluye todas las modalidades en que los maestros obtienen información y la utilizan en el salón de clase. Una vez  reunida la información, el maestro se sirve de ella para tomar decisiones o hacer juicios acerca de los alumnos, la enseñanza o la atmósfera del salón de clase.

    Para recabar información destinada a la evaluación, es necesario que el maestro utilice varias técnicas (técnicas de papel y lápiz, de observación, de preguntas orales, entrevistas, el coloquio, el portafolio y el trabajo del alumno en clase entre otras). Las utilizará principalmente para obtener la información que necesita para la toma de decisiones en el salón de clase y no únicamente utilice sólo un instrumento.

 

 

    La mayoría de los maestros utilizan pruebas comerciales para evaluar el aprovechamiento de los alumnos, debido a que realizar las pruebas lleva mucho tiempo, conocimientos técnicos e inversión. Las de mayor uso ofrecen una sólida base tecnológica, reactivos bien estructurados, un formato atractivo, normas de gran complejidad estadística y calificaciones uniformes.

    En ellas se refleja más esmero, interés y especialización que en las pruebas preparadas por el maestro o que las incluidas en el libro de texto. Pese a ello, cabe preguntarse si proporcionan la información necesaria para tomar decisiones válidas respecto al aprovechamiento escolar.

    Las pruebas preparadas por el maestro y las del libro de texto se juzgan, sobre todo, según permitan hacer una evaluación justa del aprendizaje de lo que se enseñó en clase. Una prueba que no suministra la información deseada sobre el aprovechamiento escolar será inválida y por lo mismo tampoco servirá para tomar decisiones.

    Existen cuatro factores que influyen en su validez y en su confiabilidad: 1) la convivencia del contenido y de los objetivos probados; 2) la representatividad de la muestra de referencia; 3) las condiciones en que se aplica; 4) las interpretaciones erróneas de los resultados.

    Las pruebas estandarizadas no tienen por objeto evaluar todos los objetivos de enseñanza de todos los profesores, más bien están diseñadas para evaluar los objetivos básicos que la generalidad de ellos abarcan en su labor docente y al seleccionar un conjunto de objetivos, los creadores tratan de garantizar que la mayoría de los estudiantes se familiaricen con los de la prueba.

    En general, los profesores se dan cuenta de que los objetivos de las pruebas comerciales reflejan la enseñanza impartida, pero pocos encuentran en ellas todos los temas que se desarrollaron en el bimestre. Prácticamente todas las pruebas comerciales del aprovechamiento se basan mucho en los reactivos de opción múltiple, esa restricción significa que algunos temas u objetivos tal vez no se prueben en la forma en que se impartieron o se probaron en clase.

    La interpretación de las pruebas estandarizadas plantea dos problemas muy frecuentes: exagerar o interpretar erróneamente los resultados, debido a los tipos de calificaciones con que se describe el desempeño escolar en ellas son diferentes a las que emplean los profesores, por ello aumentan las probabilidades de interpretaciones equivocadas

    El principal problema al interpretar las calificaciones de pruebas comerciales es la exageración del aprovechamiento de los resultados, pues son elaboradas por profesionales, se ensayan en muestras nacionales de estudiantes de todo el país. Una cosa es cierta, los padres y el público en general tienen más fe en los resultados de ellas que en las evaluaciones que el profesor realiza y reúne con el tiempo en las clases diarias.

    En base a lo anterior, podemos decir que toda calificación, tanto en pruebas estandarizadas como en las preparadas por el profesor, es poco confiable que las diferencias pequeñas en ella no indican divergencias verdaderas entre los alumnos. Antes de tomar alguna decisión basándose en esta clase de información, es necesario reflexionar sobre el conocimiento personal que con su contacto en el aula tiene de los hábitos de trabajo, la personalidad y los logros del alumno.

    Finalmente, mientras menos sean los reactivos, menos confiables serán los resultados y la calificación. Esto puede ser un problema serio en las pruebas comerciales estandarizadas que contienen pocos reactivos abiertos orientados al desempeño del alumno. Con ellos se evalúan áreas no cubiertas por los reactivos de opción múltiple, pero hay que interpretarlos con cautela, pues son relativamente pocos.

 

Por consiguiente, es importante que la evaluación en su capacidad de ayudar al maestro le ayude a tomar la decisión correcta. Debido a que una evaluación aislada ofrece una muestra limitada del comportamiento del alumno, ningún método  o instrumento por sí sólo suministrará información perfecta y sin error.

Esto se debe, a que toda información para la evaluación contiene cierto grado de confiabilidad o incongruencia debido a factores como la ambigüedad  de los reactivos de la prueba, las interrupciones durante su realización, las diferencias en el rango de atención de los alumnos, la claridad de las instrucciones, la suerte de los alumnos para adivinar, los cambios de estado de ánimo, los errores al calificar y la obtención de una muestra demasiado pequeña de la conducta que no permita a los alumnos mostrar un desempeño uniforme y estable.

 

Profr: Juan José Castañeda Curiel.

 

 

 

 

 

 



[1] Airasain, Peter W. La evaluación en el salón de clases. Primera edición SEP/ McGraw-Hill Interamericana Editores. Pág. 8
 

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