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sábado, 8 de junio de 2013

EL HILVÁN DE LA DOCENCIA CON LA PROPIA VIDA



INTRODUCCIÓN

Graciela Messina [1] recomienda dialogar con los autores para que por medio de la conversación se camine más allá del horizonte explorando lo que hay del otro lado de él. Al quedarme en mi mismo lugarcito cómodo y seguro, por la pereza o el temor de tomar riesgos no seré parte de construir una historia en ese horizonte donde ocurren cosas, pero parecerá estático y lineal si permanecemos divisando a lo lejos sin acerarnos a ver las transformaciones que ahí suscitan y a las que yo puedo ser partícipe a través de la investigación, de la reflexión donde se “desocultan” mis errores y hasta mis aciertos ignorados[2]
Escribo este texto desde el diálogo que hice con algunos autores que tocan el tema del maestro reflexivo y que asocio con vivencias propias; vivencias que giran en torno a la constante lucha entre el desgano y el ánimo; entre el ser o el puro hacer mecanizado; tomar las cosas como vengan o resignarse, interpretando esta palabra como los nuevos signos que podemos encontrar en un viejo esquema de pensar, es decir, sacarle jugo, reciclar, replantear ideas de una manera creativa y diferente a la anterior creando un nuevo yo.
Bajo el siguiente esquema es que planteo ideas que desarrollaré en este trabajo donde confronto a estas dos fuerzas, las ganas y el conformismo; que al impulsarse  una con la otra problematizan una situación dándose la posibilidad de que surja algo alentador de este encuentro bilateral:


MAESTRO REFLEXIVO
Los beneficios
MAESTRO PASIVO
Los perjuicios
El trabajo cobra sentido porque la vida es integradora
El trabajo es una cruz porque la vida se encuentra fragmentada
Se apoya en su sentido común  a manera de guía
Su intuición es el eje que rige sus posturas
No da por hecho ideas establecidas
Da por hecho supuestos
Lee
Porque no da por hecho
No hay horizonte que invite a explorar
Cuestiona
No toma riesgos. El confort de sus seguridades lo estancan.
Problematiza experiencias
El nuevo conocimiento aparece por casualidad
Adquiere una postura

Practica una postura

Replantea postura


 Muy a menudo yo parto de la intuición para realizar proyectos, pero si a ella me aferro como única postura me cierra la posibilidad de seguir una espiral teórica llena de conocimientos acordes a mis intereses que pueden conducirme a lo desconocido.  La intuición es un termómetro que en lo secreto de nuestra alma anuncia lo que el espíritu ha descifrado de lo que uno es. Esa intuición se logra materializar al escuchar el susurro de ese anuncio en combinación con nuestro sentido común que hemos adquirido a lo largo de las experiencias vividas.
Comprendo que son virtudes las que caracterizan a un maestro reflexivo que se inclina por las ideas, que en congruencia con sus ideales, practica una postura donde problematiza las experiencias que surgen de esa práctica y replantea una manera de pensar y de actuar. Al replantear o re-signar mis convicciones para luego atreverse a investigar a partir de dudas y preguntas salgo de la zona de confort donde mis convicciones me protegen y ya no le encuentro el sentido de fijarme retos cuando por fin he alcanzado lo que buscaba [3]. Por ejemplo, si alguna estrategia funciona para que los alumnos estén quietos y obedientes en una sesión de clase no tiene sentido romper esa seguridad.
Sin embargo,  estas seguridades son cuestionables por haber sido aprendidas culturalmente de una sociedad que nos hizo creer que algo es lo correcto llegando a convertirse en un habitus[4] que me priva de la oportunidad de “pensar lo impensable”, dice Lerena, e invita a reconceptualizar el pensamiento rutinario atreviéndome  a inquirir sobre lo que puede pasar si me atrevo a hacerlo diferente. Qué tal si los que veo como logros sólo sean meduzas que en apariencia me hacen creer que todo va bien, pero en realidad es ilusorio. Puede que sea un logro el que los alumnos se “comporten”bien, eufemismo que  remplaza al sometimiento, pero estoy actuando desde los mitos que están registrados en mi experiencia. No hay beneficio ni para los alumnos ni para el maestro. Los alumnos no se forman seres independientes los maestros no replantean, por lo tanto siguen atrapados en sus vicios, aunque les funcionen. [5]
Así se convierte en una espiral, que  nos acerca a nuevas experiencias, se recuperan las vivencias pasadas, y en cada giro ocurre una transformación que solidifica el espíritu y trae nuevos susurros. Messina[6] enfatiza que partir de la propia experiencia es donde se encuentra el motivo y el sentido para reflexionar, actuar, preguntar y volver a la acción.

UNA MISMA HISTORIA ENTRE PROFESORES, MAS UNA ACTITUD DIFERENTE ANTE ELLA.

Hace un par de días me preguntaba por qué los maestros en los países en desarrollo no nos caracterizábamos por ser reflexivos acerca de nuestro quehacer docente, a diferencia de los profesores del primer mundo. ¿Por qué existe un alto índice de rezago en estudios de licenciatura y posgrado? ¿Por qué nos cuesta trabajo escribir una tesis, un ensayo, una breve reflexión? [7]Espontáneamente asocié a la economía con nuestra cultura. ¿Será de veras responsabilidad de la economía y nuestro sello cultural? Vivimos en un país rico en territorio; con una herencia del ejemplo de hombres valientes, defensores de nuestra patria; soberano e independiente. Pero por otro lado también arrastrando una historia de traiciones a la patria que entrecruzan sentimientos de inferioridad, del ser desvalido, de victimización. Sentimientos que nos conducen a la dejadez y conformismo desarrollando una actitud de confort que se convierte en una zona de refugio y protección que brinda seguridad pero que está disfrazada de pasividad con la impotencia y desesperanza que manifiesta ante el poder que manipula sobre nosotros el Estado que nos conoce bien y sabe qué estrategias y qué discurso utilizar para el beneficio propio a costa de un pueblo que permanece gritando con una voz ya sorda ante aquellos que creemos nos salvará, pero pronto se asilencia porque no tiene fuerza ni iniciativa para trascender de ahí, solamente demostrar que las súplicas que hacemos fortalecen más a ese poder.
Los maestros alrededor del mundo tenemos en común una misma historia. En ella no hay fronteras que nos distingan. La muestra de ello está en que los diferentes autores que escriben sobre educación comparten ideas que se solidarizan sobre los mismos temas. Ello significa que se trate de países primer o tercermundistas  la formación docente está controlada por doquier y toca a nosotros los maestros conducirnos en una dinámica de organización de proyectos alternativos a aquellos que nos atan la creatividad; la iniciativa de abrir mundos encerrados en nuestra fe; de volvernos sujetos junto con los otros al experimentar nuestras confianzas y desconfianzas en un ambiente real sin la ficción de fingir lo que no nos conecta a ninguno de los dos sujetos.
Los maestros del mundo compartimos historias similares. Contamos con un sistema educativo con el que no estamos de acuerdo. Sin embargo,  no todos viven un proceso del que se responsabilizan los mismos profesores, no terceros.

CONSTRUIR DESDE LAS NECESIDADES PROPIAS.
Los señores Zeichner y Liston [8] con sus propuestas de programas de acción reflexiva, afirman que “ni la universidades ni las escuelas pueden legislar la democracia”. Pero no sólo confían en un cambio, sino que proponen y llevan a cabo medidas para impulsar a los docentes a darle validez, crédito y confianza a lo que ellos mismos son y tienen para ofrecer y no a confiar a ciegas en lo que el otro nos ofrece y que quieren que se reciba incondicionalmente.
¿Cómo lidiar con las ideas impuestas en un sistema educativo público? Dentro de ese ambiente no lo sé, pero a partir de inconformidades, de restricciones y de apropiarme y concretizar ideas sueltas dentro de un contexto que sentía ajeno a mis necesidades por no encontrarles relación con la idea de construir partiendo de un punto sólido donde se encontrara el sentido de lo que hacía. Así nació el deseo ferviente de crear una alternativa para la enseñanza del inglés como lengua extranjera. Categorizo a esta iniciativa como alternativa, no en el sentido de novedad para los demás, a pesar de que en mi pueblo no había otra opción. Es una alternativa porque yo estoy involucrada íntimamente con el pequeño proyecto de adentrarme, junto con los niños, en un taller de inglés. Aquí estamos todos entregados a un mismo proyecto con una intención muy propia cada uno y viviendo su proceso muy personal cada quien.
Las alternativas no son un desafío para aquellas instituciones que robotizan al ser humano. Las alternativas nos cobran vida al recuperar la voluntad, la alegría, la esperanza, el ánima. Tomar el riesgo de proponer y ejercer iniciativas es algo que todos podemos hacer en la medida de nuestra posibilidades, independientemente del espacio geográfico en que nos encontremos.
Haber partido de mis intuiciones y conocimientos me enriqueció espiritualmente porque no me mantuve como espectadora del proceso que los otros vivían. También mi proceso vivencial se articulaba con los niños. Este vínculo entre ambas partes rompe la frontera de la persona que analiza y el objeto de estudio y se llega a fundir en una sola parte que se integra sin sentirlo. Lo que yo perseguía era poner en práctica mis ideas en conjunto con mis saberes exponiéndome al reto de poner en juego mis capacidades de enseñanza; practicar libremente mis ideales implícitos  en mis ideas; ofrecer un servicio del que la comunidad prescindía.

CONCLUSIÓN
No se me ha hecho fácil amar con entrega. Siempre que creo haber alcanzado el momento que me puede caracterizar como una buena maestra  experimento el desarraigo porque las experiencias educativas son efímeras, no las puedo  conservar en una cajita de pandora para que queden cristalizadas por siempre.  Pero en un salón de clases me doy cuenta que el amor no solamente se traduce en caricias, en palabras y miradas dulces, en actividades divertidas, en preparar una clase bien diseñada, en formarme para ejercer con competitividad. Amar también es creer que “nadie experimenta en cabeza ajena” porque ello denota el respeto que  se tiene hacia un niño cuando se le muestra el camino por dónde llegar a ser competitivo, a desarrollar las habilidades que ya trae consigo y que necesita ejercitar para ser. El sistema educativo busca que los profesores pensemos igual mediante sus discursos, programas y reformas. Pero La vida se descubre por uno mismo, sólo así tiene sentido porque esa vida está en nuestro pensar, en nuestras convicciones, en nuestro corazón y ahí nadie puede entrar a arrebatar esto que nos queda aunque nos hagan actuar incongruentemente[9].
Respetar la autonomía que puede alcanzar un individuo no es ponerle un profesor enfrente que le recite sus saberes para que el niño aprenda lo mismo; que le demuestre que tiene título por haber adquirido conocimientos dentro del mundo científico. Por el contrario, esa formación que le sirva para saber que sólo transformando experimenta en cabeza ajena.
Este es un círculo parecido a las bandas de una fábrica, en el cual aparece un ritmo donde siempre sucede lo mismo. Los profesores no solamente reproducimos lo que se nos indica, sino que con ello va implícito  uniformar las mentes de los alumnos, sus cuerpos con ropas iguales, mismos que por vivir en un sistema homogéneo, serán quienes con el poder que alcancen continúen alimentando el círculo proveedor de perjuicios.
El sometimiento a la profesionalidad manipuladora que el Estado exige con sutileza, ha detenido mi cabeza en posición de ahogo. Ahora  quiero salir a flote a beberme el oxígeno que me despierte y me regrese a la vida que se escapa con la dignidad arrebatada.
Se puede permanecer a flote fingiendo estar dormido en la superficie, pero la dignidad impulsa y hace creer que la mejor posición para formarse es, por un lado,  someterse a la profundización de la introspección espiritual, para que al encontrarse a sí mismo sea posible ayudar al niño ofreciéndole un espacio cordial en la escuela, como alternativa a la realidad hostil que fuera de ella se vive; y por otro lado, la postura de una resistencia física que confronte los errores que vive nuestro México.

 BIBLIOGRAFÍA

MESSINA, Graciela Investigación, Formación y Docencia
JIMÉNEZ LOZANO, María De la Luz. “Formar-se en investigación. Modos de relación y saberes de la experiencia. pp55-86

PEREDO Merlo, María Alicia (2012). Habilidades Complejas de Lectura en el Posgrado. ¿Formación o disonancia? México: Editorial Universitaria

TENTI Fanfani, Emilio. El Oficio del Maestro

ZEICHNER, K.  / LISTON, D  (1987). “Teaching student teachers to reflect”, Vol.57.No. 1.. Pp. 23-45








[1] MESSINA, Graciela Investigación, Formación y Docencia
[2] ibidem
[3] JIMÉNEZ LOZANO, María De la Luz. “Formar-se en investigación. Modos de relación y saberes de la experiencia. pp55-86
[4] LERENA,Carlos “El oficio de maestro. Posición y papel del profesorado de primera enseñanza en España” (1998), en: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, pp. 23-61

[5] ibidem
[6] MESSINA, Graciela Investigación, Formación y Docencia
[7] PEREDO Merlo, María Alicia (2012). Habilidades Complejas de Lectura en el Posgrado. ¿Formación o disonancia? México: Editorial Universitaria
[8] ZEICHNER, K. / LISTON, D. “Teaching student teachers to reflect”, Vol.57.No. 1. 1987. Pp. 23-45

[9] TENTI Fanfani, Emilio. El Oficio del Maestro

lunes, 20 de mayo de 2013

¿SOMOS MAESTROS RECEPTIVOS O PROPOSITIVOS?
Hace un par de días me preguntaba por qué los maestros en los países en desarrollo no nos caracterizábamos por ser reflexivos acerca de nuestro quehacer docente, a diferencia de los profesores del primer mundo. Espontáneamente asocié a la economía con nuestra cultura. Un país rico en territorio; hombres valientes, defensores de nuestra patria; soberano e independiente;  pero arrastrando un sentimiento del ser desvalido, de inferioridad, de víctima. Sentimiento que nos conduce a la dejadez y conformismo con una actitud de confort disfrazada de impotencia y desesperanza ante el poder que manipula sobre nosotros el Estado que nos conoce bien y sabe qué estrategias y qué discurso utilizar para el beneficio propio a costa de un pueblo que permanece gritando con una voz ya sorda ante aquellos que creemos nos salvará pero pronto se asilencia porque no tiene fuerza ni iniciativa para trascender de ahí, solamente demostrar que las súplicas que hacemos fortalecen más a ese poder.
Los maestros del primer mundo también cuentan con un sistema educativo con el que no están de acuerdo, pero entre algunos de esos países viven un proceso del que se responsabilizan los mismos profesores, no terceros.
Los señores Zeichner y Liston ( 1987 ) con sus propuestas de programas de acción reflexiva, afirman que “ni la universidades ni las escuelas pueden legislar la democracia”. Pero no sólo confían en un cambio, sino que proponen y llevan a cabo medidas para impulsar a los docentes a darle validez, crédito y confianza a lo que ellos mismos son y tienen para ofrecer; no a confiar a ciegas en lo que el otro nos ofrece y que quieren que se reciba incondicionalmente.
Los maestros del mundo tenemos en común una misma historia. En ella no hay fronteras que nos distingan. La muestra de ello está en que los diferentes autores que escriben sobre educación comparten ideas que se solidarizan sobre los mismos temas. Ello significa que se trate de países primer o tercermundistas  la formación docente está controlada por doquier y toca a nosotros los maestros conducirnos en una dinámica de organización de proyectos alternativos a aquellos que nos atan la creatividad; la iniciativa de abrir mundos encerrados en nuestra fe; de volvernos sujetos junto con los otros al experimentar nuestras confianzas y desconfianzas en un ambiente real sin la ficción de fingir lo que no nos conecta a ninguno de los dos sujetos.
¿Cómo lidiar con las ideas impuestas en un sistema educativo público? Dentro de ese ambiente no lo sé, pero fuera de él sucedió que tuve el deseo ferviente de crear una alternativa para la enseñanza del inglés como lengua extranjera. Categorizo a esta iniciativa como alternativa, no en el sentido de novedad para los demás, a pesar de que en mi pueblo no había otra opción. Es una alternativa porque yo estoy involucrada íntimamente con el pequeño proyecto de adentrarme, junto con los niños, en un taller de inglés. Aquí estamos todos entregados a un mismo proyecto con una intención muy propia cada uno y viviendo su proceso muy personal cada quien.
Haber partido de mis intuiciones y conocimientos me enriqueció espiritualmente porque no me mantuve como espectadora del proceso que los otros vivían. También mi proceso vivencial se articulaba con los niños.
Este vínculo entre ambas partes rompe la frontera de la persona que analiza y el objeto de estudio y se llega a fundir en una sola parte que se integra sin sentirlo. Lo que yo perseguía era poner en práctica mis ideas en conjunto con mis saberes persiguiendo el reto de poner en juego mis capacidades de enseñanza; practicar libremente mis ideales implícitos  en mis ideas; ofrecer un servicio del que la comunidad prescindía.
Las alternativas no son un desafío para aquellas instituciones que robotizan al ser humano. Las alternativas nos cobran vida al recuperar la voluntad, la alegría, la esperanza, el ánima. Tomar el riesgo de proponer y ejercer iniciativas es algo que todos podemos hacer en la medida de nuestra posibilidades, independientemente del espacio territorial en que nos encontremos.

Referencia:
ZEICHNER, K. / LISTON, D. “Teaching student teachers to reflect”, Vol.57.No. 1. 1987. Pp. 23-45

viernes, 26 de abril de 2013

A PALABRAS NECIAS…OÍDOS ATENTOS A LA VOZ INTERIOR.

(Diálogo con Popkewitz y Lind)

“En sus marcas…¿Listos?...¡Fuera!!!
L os maestros se preparan antes de iniciar una labor que han elegido desempeñar para toda la vida porque están deseosos de emprender los nobles sueños que han alimentado en sus años de estudio, para convertirse en los formadores de espíritus vivos. Una vez desarrolladas las habilidades necesarias antes de desarrollar la docencia, el siguiente paso es seguir formándose durante la práctica para reforzar, fortalecer y encontrar alternativas para encaminar a los niños a la aventura del aprendizaje. Pero finalmente, una vez que se ha pasado por el antes y el durante, llega un tercer paso que es el después. Es aquí donde se hay un pozo al que se corre el peligro de caer.

Tardé un largo rato intentando escribir para esta reflexión, un título que reflejara mi idea central: Dime con quién andas…; La profesionalización desprofesionaliza. Pero todos ellos engloban una realidad permanente, estática, que dura por siempre, tampoco se aplica a todos los contextos educativos, aunque en el que yo vivo actualmente en la educación secundaria, sí. Sin embargo, la ciencia de la educación es una verdad mutante que por tratar con seres humanos está viva y en movimiento constante, por lo que “No hay mal que dure cien años”.

 En diálogo con Popkewitz y Lind se observa que vivimos en un sistema educativo que demanda profesionalidad, un eufemismo que encierra la perversión de “los signos manipuladores” que el Estado aplica a la sociedad con la retórica de sus discursos que adormecen los sentidos. Es desde este punto que observo dos realidades. Por un lado, las implicaciones de la preparación docente; y por otro, la realidad en el aula. La formación docente se puede encontrar dentro del sistema de educación pública, pero también de manera particular con las antenas que los profesores traen integradas cuando se despierta el interés de hallar lo que aunque no está perdido, responda a las necesidades propias. Esta última es una opción, que podría enriquecer al entorno en que el profesor se mueve. Desafortunadamente, esta no es una inversión que se pueda explotar mínimamente en el aula, a menos que se tangan suficientes agallas, fuerza de voluntad y creatividad para transformar lo más importante, la relación que sucede con los alumnos en el proceso de su formación. La primera, no es una opción, es un sometimiento a la esclavitud de adiestrarse en un sistema que lejos de formar deforma los principios pedagógicos y aún los morales.

El haber trabajado en un sistema particular de la educación no me eximía de los decretos del sistema público; pero el ignorar la corrupción que en él se vive, me mantenía alejada del desgaste emocional sin sentido. Tres años y medio de vivir la experiencia del sistema educativo público no hubieran sido suficientes para quitarme la venda de la ignorancia ante una realidad tangible si no estudio, de manera particular, la Maestría en Educación con Campo Formación Docente (MECFD) en una institución ajena a dicho sistema. El primer año sucedió que entré a un círculo de una comunidad donde se practican costumbres ajenas a las mías, pero que por querer practicar una mentalidad de apertura a lo desconocido, no me resisto, y empleo mis estrategias de adaptación a esa cultura. Finjo que todo va bien, pero no me siento a gusto porque todo lo que ahí sucede se deslinda de mis principios pedagógicos. Ingreso a estudiar la MECFD y la venda de la ignorancia se resbala, comprendo por qué ese malestar y mi vivencia es otra: la impotencia de no saber “cómo corregir al que hierra”.

Ahí dentro en la secundaria, y concretamente en los grupos que trabajo, experimento que las estrategias de aprendizaje que en otros contextos fueron un éxito, aquí son obsoletas. Cada maestro nos enfocamos a nuestra materia, fragmentando al alumno en demandas diferentes entre sí, según el criterio de cada profesor que entra en la vida de los alumnos. Separamos, en nuestro subsistema inmediato, lo que nos ayudaría a con la solidaridad de relacionar criterios de humanidad, mas no con la uniformidad de someter a los niños a la misma dinámica de reproducir estándares que siguen entrenando a las personas a que sirvan para algo, la producción.

Este es un círculo parecido a las bandas de una fábrica, en el cual aparece un ritmo donde siempre sucede lo mismo. Los profesores no solamente reproducimos lo que se nos indica, sino que con ello va implícito uniformar las mentes de los alumnos, mismos que, por vivir en un sistema homogéneo, serán quienes con el poder que alcancen continúen alimentando el círculo proveedor de perjuicios.

El sometimiento a la profesionalidad manipuladora que el Estado exige con sutileza, ha detenido mi cabeza en posición de ahogo. Ahora el quiero salir a flote a beberme el oxígeno que me despierte y me regrese a la vida que se escapa con la dignidad arrebatada.

Se puede permanecer a flote fingiendo estar dormido en la superficie, pero la dignidad impulsa y hace creer que la mejor posición para formarse es, por un lado, someterse a la profundización de la introspección espiritual, para que al encontrarse a sí mismo sea posible ayudar al niño ofreciéndole un espacio cordial en la escuela, como alternativa a la realidad hostil que fuera de ella se vive; y por otro lado, la postura de una resistencia física que confronte los errores que vive nuestro México.

 POPKEWITZ,Thomas/LIND,Kathyn “Incentivos docentes como reformas: Trabajo docente y cambio de los mecanismos de control en educación en: Teachers College Record. Vol. 90, No. 4, 1989, pp. 575-594

sábado, 9 de marzo de 2013

Fuera y dentro de mí, un mismo todo.

En la escuela que laboro, es considerado un buen maestro aquel que reporta a los directivos altas calificaciones de los estudiantes; cumple puntualmente con sus planes de clase; hace guardia en el receso los días que se le asignaron; asiste a todo tipo de reuniones académicas, laborales, sindicales; colabora en la preparación de los festivales; asiste a talleres de preparación profesional donde se deben aceptar y memorizar los conceptos que ahí se manejan.
Los directivos no pueden estar orgullosos de su personal cuando cuestionan dichos conceptos; cuando reportan calificaciones desaprobatorias; cuando en el formato de sus planes de clase se omitan puntos que el currículum considera necesarios aunque no se adapten en la práctica, dentro de clase.
Actualmente los estándares de una educación moderna y funcional debe integrar mecanismos de evaluación, ser humanista y reflejar la preparación profesional. Pero solamente en un modelo integral y sincero esto sí es posible, porque van hilvanados los sujetos que en él participan, así como las abstracciones que acarrean cada uno. Alumnos, maestros, sociedad fuera del centro de estudios, currículum, programa o plan de estudios, todo parece fluir en sintonía porque se vive un ambiente ligado a la vida misma donde los sentimientos, las vivencias, los triunfos, los fracasos no son tabúes; se permite ser. Aunque, “se permite”, no es la frase correcta, porque a nadie se le pide permiso, las situaciones se viven libremente, sin tomar roles que la sociedad juzga buenas o malas y que por lo tanto denotan jerarquía.
En cambio, en un ambiente donde no se tiene claro las responsabilidades que cada quien debe tomar, porque simplemente no hay una estructura de la cual sostenerse, tampoco puede existir un modelo que seguir. Por eso los quehaceres no se interrelacionan como piezas de un mismo rompecabezas.
Sin embargo, es aquí, en un ambiente caótico, donde existe mucho material para hacer investigación implementando la búsqueda, el experimentar, el jugar creativamente con las ideas. Todo ello para dar un orden a las piezas sueltas que encontrándoles su lugar adecuado se creará armonía. Estas piezas son situaciones que al encontrarles sentido las involucraremos a nuestras vidas de tal manera que nos afecten para interesarnos por ellas.
La experiencia se gana experimentando, y es en el experimento la geminación de nuestra individualidad en contacto con lo externo.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   
Referencia
Messina, Graciela. “Investigación y Experiencia”

miércoles, 27 de febrero de 2013

RESISTENCIA A LA IMPOSICIÓN.


Es cierto que estamos ubicados en una historiografía que por su razón de ser no es inmutable, está en constante cambio y por ello las sociedades se transforman a la par, o dispar. Sí, no todos los aspectos de la vida caminan en armonía, hay circunstancias que están desfasadas y se debe en gran parte a fracasos que se encuentran en los sistemas, específicamente me refiero al sistema educativo.

La madeja se enreda cada vez más en el curso que toma la historia de la institución educativa cuando al ver que los argumentos sobre una buena educación siempre recaen en cuestionar la calidad del profesor. Y cuando digo que la madeja se enreda es pensando en que las ideas van y vienen en el tiempo, siendo las mismas siempre, pero que por sus diferentes combinaciones las probabilidades de parecer nuevas son infinitas, por eso es que son las mismas ideas pero que por sus contantes combinaciones ya no hay argumento que tenga sentido. Ahora renegamos los maestros de estar desarrollando nuestro trabajo en medio de un caos social donde se aplica un currículm homogéneo para un contexto lleno de diversidad. Sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que aunque tuviéramos el currículum idóneo nos seguiríamos quejando porque quedarían todavía muchas otras piezas que no encajan en un mismo orden: el ambiente político, económico, poder transnacional, y sobre todo, carencia de vocación.
Recapitulando los diferentes ámbitos sociales en que me desarrollé en el campo de la enseñanza del inglés, recuerdo no haber entrado en las complejidades del currículo dentro de los institutos de idiomas. El problema surgió al situarme en una realidad que no es creíble, por parecer la caricatura de la que lejanamente conocía por los que otros me platicaban y que para mí era ajeno y extraño, la educación básica en el sistema público.
Este mundito al revés que ha volteado el sistema educativo no lo puede enderezar el profesor por sí solo en las escuelas públicas urbanas, mayoritariamente, y me refiero a la escuela como institución, no a los alumnos y profesores como las víctimas directas. Los mismos alumnos con los que trabajo en el sistema educativo dejan de ser los seres sociales complejos cuando cambian de ambiente en un sistema educativo no formal, no institucionalizado.
La actitud que manifiestan profesores y alumnos es la de resistencia a adaptarse a una cultura inventada y artificial. Es una gran ventaja tener la habilidad de adaptarse a situaciones desconocidas, ofreciendo una actitud positiva incluso en ambientes hostiles ante las desavenencias cuando se contribuye a que el ambiente cambie. Pero es un riesgo adaptarse a estos ambientes cuando se imponen para vivir en ellos  cuando no se piensan en ellos ni siquiera como única alternativa, sino que es una situación espontánea de esas que aparecen sin darnos cuenta, como circunstancias incuestionables de nuestra vida cotidiana.
En nuestro país estamos viviendo cambios a cada rato, reformas desmedidamente. ¿Cómo  es posible adaptarnos a ello de manera tan rápida? Por eso nos toman de sorpresa, para decir sí a todo sin darnos tiempo de reflexionar, de decidir, de cuestionar. Esto no es adaptarse, esto es estar atrapados…en una trampa. Pero “para un roto, un descocido”. Si hay trampa, también hay redención en la libertad de pensar y ser creativos.
Referencias
Sacristán, Gimeno. "profesionalzación docente y cambio educativo" en Maestros. Formación, Práctica y Transformación Escolar. Ed. Niño y Dávila. Buenos Aires, 1998

viernes, 22 de febrero de 2013

EL DERECHO A LA DESIGUALDAD.
¿Qué es la igualdad? ¿un derecho que nos  integra a la sociedad  o una estrategia que nos priva de ser individuos que practican su singularidad?
·         El punto de partida.
El origen de las cosas no están exentas de haber nacido de una idea que surgió por otra cosa que dotó de ideas para pensar, para actuar, para formar un criterio que nació a partir de un algo ya existente.
Es cierto, somos iguales porque compartimos una misma cultura, un mismo mundo y porque no somos un George de la Selva que al crecer aislados de una sociedad somos diferentes.
Sin embargo, paradójicamente, sí somos seres únicos y diferentes entre sí.

·         Los maestros somos emisores de la aculturación.
Carlos Lerena me hizo ruborizarme al ver a los profesores como aquellos que imponen o inculcan una cultura en el aula. De entrada me pareció un crimen ser portadora de la igualdad que el Estado proclama para estandarizar las mentes de un pueblo. Es un crimen porque las sociedades no se encuentran en blanco, ávidos de ser salvados por algo desconocido. Ya están organizadas con una forma de vida, lengua, y por lo tanto, cultura. ¿Por qué mi evangelización es mejor?

·         Derecho  a la desigualdad.
No quiero cometer un crimen, quisiera darle otro sentido a mi labor docente trascendiendo la ingenuidad de confiar en que lo que entrego en el aula será tomado como información que puede servir en caso de emergencia en un mundo competitivo.

Las personas tenemos derecho a la desigualdad, a descubrir que no todo nos identifica con el otro, sino que a la vez somos seres únicos e irrepetibles con el derecho de viajar al interior de nosotros mismos y encontrar que ahí es donde se transforma la realidad.
Todos hemos contribuido a convertirnos entre sí en seres estandarizados al convivir en sociedad, pero también podemos desarrollar y ejercer nuestro propio criterio como seres con capacidades diferentes que somos, capaces de transformar creativamente la resistencia de vernos manipulados por un círculo vicioso de aculturizar para ser aculturizados después por las mismas ideas. Esa resistencia creativa se podrá ver reflejada en una identidad propia, única, diferente al ver las caritas alegres; espíritus motivados; mentes pensantes.

Referencia
LERENA, Carlos. "El oficio de maestro", en Maestros. Formación, práctica y transformación escolar. Universidad de Buenos Aires

jueves, 21 de febrero de 2013

"Amar y Servir"


UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL, UNIDAD 321. ZACATECAS
SUBSEDE TRINIDAD GARCÍA DE LA CADENA
SEMESTRE IV, FEBRERO DE 2013
Profr. Hugo Ávila Gómez
Presenta
Marsela Cervantes Correa




“son nuestras almas, tan iguales y tan diferentes…”
Extracto de canto popular Dos Gotas de Agua


Ningún ser vivo es igual a otro. La naturaleza ha respetado su singularidad fisiológica y mental, en el caso de las personas. La ciencia lograría clonar una apariencia física, pero no hay una  reproducción en su totalidad. Sin embargo, el Estado, sí ha logrado imponer en la sociedad un modelo de pensar uniforme.
Ubicándonos concretamente en el contexto de la sociedad mexicana durante la colonia, la doctrina cristiana se transmite como el principal conocimiento con el fin de subordinar al pueblo temiendo el orden de jerarquía.  Después,  buscando desplazar a la iglesia, los criollos organizan una nueva nación mexicana proclamando que “la plebe” fuera leal al Estado, más que a la iglesia. Así nace la homogeneización[1].
Esta uniformidad de criterios se filtra precisamente por la educación transmitida por la figura de un maestro que expiará todos los errores del Estado que, consecuentemente, se ven reflejados en una sociedad desequilibrada. La educación funciona como el eje del que emanan ideologías descontextualizadas a la realidad de las sociedades y de los profesores con el fin de justificar intereses políticos, creando discursos que manipulen los sentimientos de las personas, su voluntad y su criterio.
La realidad educativa actual se ve manipulada en diversos aspectos, algunos de ellos se manifiestan en la vocación del profesor y su profesionalización empírica, confrontada con la racionalidad técnica y científica. En el primer terreno, la historia ha dejado marcado dos tipos de profesores, los que nacen y los que se hacen. De unos pocos años para acá veo, en la mayoría de los estudiantes en docencia, los que adquieren una profesión que no llega ser una vocación. Se les escucha decir: “aquí tengo seguro un sueldo”; “con una plaza no sufriré la incertidumbre de verme suspendido”; “no tengo más qué hacer”; “no puedo solventar otra carrera”; “me da seguridad”…  En ninguna de estas afirmaciones aparece la convicción de ser maestro; se tiene un propósito para serlo, pero no la esencia de una vocación. El propósito va inmerso de las características del tipo de persona que se forma en esta generación, incongruente con los diferentes ámbitos de la vida  que se desligan  entre sí por una misma realidad. Es decir, aunque se encuentran aquellos que sí gustan de lo que hacen y se comprometen a ello y a lo que va implícito y la relacionen con todas las situaciones que viven entre sí, como parte de un todo, se experimentará aún así el sinsentido  de ser, pero no ser, de educar, de compartir pero alejados  de un soporte material que los sostenga, el soporte lo tienen los profesores que pueden encontrarlo, el mirar hacia dentro de sí mismo para mirar o buscar un motivo.
El apoyo que da el sistema educativo son las exigencias de ir más allá de la experiencia preparándonos mediante saberes, métodos que vienen cargados de la cultura que a través de ello nos homogeneizaremos y nos aculturizaremos para inculcar o imponer  lo mismo a nuestros alumnos. Creemos que somos, pero no  lo somos porque nos hacen ser.
El dedicarse a muchas actividades no le quita a la persona la denominación de tal o cual profesión u ocupación (ama de casa, profesor, maestro, padre de familia), ni esto nos justifica de enfocarnos a la especialización de una sola actividad, según se relacione con la definición de lo que nos dedicamos. Podemos hacer y pensar de todo sin perder un proyecto de vida, nuestro proyecto de vida, si es que lo tenemos. Sin embargo, en un profesor la regla se rompe. El profesor no es porque su ser se pospone para otro momento, cuando tenga tiempo. En la escuela no es, pero sí es lo que le dicta el sistema, un soldado al que se le entrena para que deje de tener criterio propi; para obedecer y hacer toooodo lo que no tiene que ver con su proyecto de vida; para solapar las groserías de los alumnos y no reprobarlos, que a fin de cuentas esto no lleva a nada tampoco;  y todas las actividades que salven y expíen los desórdenes de la sociedad y el Estado.
Sea la institución educativa, sea  la Secretaría de Hacienda, cualesquiera institución a la que permanezcamos en esta nación, no podemos escapar, estamos atrapados, ¿entonces, cuál es nuestro momento que estamos reservando y ser “para después”?  Aunque maquillado, permanecemos en una especie de campo de concentración, pero aún así,  esta permanencia no deja de ser la vida misma. La vida sí es, sí tiene una identidad y cobra vida si nosotros la vivimos. Esa vida está en nuestro pensar, en nuestras convicciones, en nuestro corazón y ahí nadie puede entrar a arrebatar esto que nos queda aunque nos hagan actuar incongruentemente.
Las frases hechas suenan cursi y sin sentido cuando llegan fríamente y descontextualizadas a los oídos de quienes no experimentan la vivencia en el momento que se escuchan. La máxima ignaciana, “en todo amar y servir”, no es para mí una frase que pueda relacionar con una larga historia de un sistema educativo corrompido. Por el contrario,  a mí me significa porque poner amor en el servicio que yo hago con los niños es viajar fuera del ghetto y actuar según lo que se encuentre en mi pensamiento y en mi espíritu y que nadie pude arrebatar… tan fácilmente, porque si esto se descuida, no necesito de intrusos que me lo roben, también lo puedo perder por mí misma.

No se me ha hecho fácil amar, pero cuando sucede en un salón de clase, me doy cuenta que el amor no solamente se traduce en caricias, en palabras y miradas dulces, en actividades divertidas, en preparar una clase bien diseñada, en formarme para ejercer con competitividad. Amar también es creer que “nadie experimenta en cabeza ajena” porque ello denota el respeto que  se tiene hacia un niño cuando se le muestra el camino por dónde llegar a ser competitivo, a desarrollar las habilidades que ya trae consigo y que necesita ejercitar para ser. Respetar la autonomía que puede alcanzar un individuo no es ponerle un profesor enfrente que le recite sus saberes para que el niño aprenda lo mismo; que le demuestre que tiene título por haber adquirido conocimientos dentro del mundo científico. Por el contrario, esa formación que le sirva para saber que sólo transformando lo complejo en sencillo es como el niño aprenderá a manejar su autonomía para ser; nadie experimenta en cabeza ajena.
Finalmente, comparto una reflexión que hace José Ma. Olaizola, s.j.[2], a propósito del servicio, de lo que nos podemos valer para mejorar nuestra experiencia:
“Servir es ponerse manos a la obra para tratar de dejar el mundo un poquito mejor de lo que lo conocemos.  Servir es la disposición para ayudar, para atender, para sanar… Servir en lo cotidiano. En la familia, en el trabajo, en el descanso.  Sirven las palabras y los gestos; los silencios y las miradas; sirve nuestro tiempo, si lo empleamos bien; y la risa que se contagia; las canciones que esponjan; los esfuerzos por levantar al que anda caído. Sirve dar la vida cada día. Ignacio de Loyola lo aprendió al mirar a Jesús. Al conocerle, amarle y seguirle”.



[1] RÍOS ZÚÑIGA, Rosalina. “Separar y Homogeneizar. Instrucción Pública y Ciudadanía en Zacatecas. 1825-1845 en: Entre la tradición y la novedad. La educación y la formación de hombres ‘nuevos’ en Zacatecas en el s. XIX, UAZ-UAM. México 2003 170p.
[2] OLAIZOLA, José Ma., s.j. www.pastoralsj.org