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viernes, 14 de junio de 2013

"MAESTRIA CON CAMPO EN FORMACIÓN DOCENTE: UN RETO, UN DESAFIO Y UNA ESPERANZA"


 

“MAESTRIA CON CAMPO EN FORMACIÓN DOCENTE: UN RETO, UN DESAFIO Y UNA ESPERAZA”

Corría el mes de agosto del 2011 cuando se me hizo la invitación para cursar una maestría, la cual decían los que sabían que era con campo en formación docente; al inicio no comprendía dicho término “con campo en formación docente”, sin embargo el ser en nuestro municipio me llamó la atención, pues sabía que era una muy buena oportunidad para estudiar una maestría sin necesidad de salir a otros municipios. En fin, nos decidimos, entregamos los papeles correspondientes, sin dejar a un lado la cuota, se llegó el día del examen en Zac. Y con un poco de temor nos dirigimos hacía aquella bella ciudad, particularmente a Guadalupe.

Al final del examen la sensación fue un tanto de decepción pues sentía que el nivel del mismo era hasta cierto punto elevado para mis conocimientos como docente frente a grupo, en fin, se llegó el primer día de clases y el miedo y el temor se hicieron más fuertes, tan sólo de pensar ¿quién será nuestro profesor, cómo será, será enojón, intolerante, viejito o joven?, en fin, muchas dudas y pocas respuestas. La sorpresa fue que al llegar al COBAEZ plantel T. García de la Cadena, Zac. Ahí estaba un hombre “joven” con un porte muy educado que de inmediato me saludó de mano, como buen mexicano; esto hasta cierto punto me dio confianza y el temor disminuyó un poco, así trascurrió el primer día de clases al dar a conocer nuestro nombre y nuestra trayectoria como profesionales de la educación, sin dejar a un lado los libros que llevaríamos para ese primer semestre (Oscar Zapata y Umberto Eco).

La segunda clase fue en el cyber del “Hijo de Hilario” pues en el COBAEZ nunca hubo internet, aquí el temor se intensificó, ¿cómo usar la plataforma, si era tan difícil y complicado?, -se me hace que no voy a poder- fue un pensamiento que de repente me llegó. Así fueron transcurriendo las primeras clases con un miedo enorme a la plataforma y con lecturas “fumadas” que sinceramente no entendía mucho, ya imaginaremos dichos reportes de lecturas cómo estarían.

El primer semestre llegó a su fin con muchos cambios en mi vida, el tiempo libre con el que se contaba para echar una siesta, sacar al niño a la unidad, salir a caminar y otras actividades fueron cambiadas  por lecturas y más lecturas muchas de ellas “fumadas” insisto, por ende los problemas con la esposa no se hicieron esperar, - y tú que piensas, ya no le dedicas tiempo a tu niño, estoy aburrida de verte pegado a esa computadora-. La primera solución fue fácil y sencilla, -ya inicie y ahora tengo que terminar- le dije. Pero los problemas no minaron, estaban ahí latentes como un corazón palpitante, fue tanto el cansancio de luchar a contracorriente que a inicios del segundo semestre, en el mes de febrero, se tuvo que hablar seriamente con mi compañera, fui claro, -o me apoyas en este proyecto o mejor aquí la dejo, yo lo que busco es un bienestar futuro para nosotros, pero si no quieres mejor aquí se acaba-.

El episodio anterior me puso  un tanto triste, pues yo quería terminar mi maestría, afortunadamente mi esposa comprendió y sin decir palabras con tan sólo cambiar su conducta me dio pauta para continuar en este proyecto, así se terminó el segundo semestre, ya con el temor del uso de la plataforma disipado, con nuevos amigos y compañeros; es indudable, el ambiente era mucho más agradable, la confianza, las charlas, las risas y las convivencias hicieron su acto de presencia.

Para iniciar el tercer semestre ahora la preocupación era otra, la tesis, ¿Cómo quisiera haber tenido mi asesor en mi tierra?, lamentablemente no fue así, la distancia entre uno y otro era basta y peligrosa, fue por ello que la comunicación a distancia tuvo que entrar en función, sin embargo, como dice el dicho amor de lejos… Sí, lamentablemente no es lo mismo, a pesar de ello hicimos todo lo posible bien que mal realicé y puse en práctica mis cuatro microproyectos de lecto-escritura.

A inicios del cuarto y último semestre, la preocupación, el estrés y la tensión se elevaron de nivel, se acortaba el tiempo y ahora venía lo más duro de la tesis, analizar la información recabada, las preguntas eran muchas y variadas y las respuestas escasas como el agua en el desierto.En el mes de mayo tuve a bien ir a visitar a mi asesor a la ciudad de Guadalupe, Zac. En busca de eso que tanto anhelaba, asesoría, después de casi seis horas de espera por fin fue recibido por ese ser que hubiera querido tener en mi precioso pueblo, el cual lleva por nombre Victor, conocido como “El grande”. En aproximadamente una hora me dio una rápida pero buena asesorada, y según él me dio trabajo para quince días. No les miento pero estamos a casi a mediados del mes de junio y aún no he podido pulir ese trabajo para “quince días”.

En fin, cambiemos de tema, pues el lector se empieza a quedar dormido con mis historias, platiquemos de cosas más alegres; el domingo nueve de junio del 2013, se llegó a una meta más, pero no a la culminación de un objetivo, la meta fue “TERMINAR LA MAESTRIA” en su modalidad de clases presenciales, más aun me falta la culminación del objetivo, “TITULARME”, el día que cumpla ambos ese día habré logrado eso, triunfar, después de cientos de horas de estar pegado a una inerte pantalla de computadora, donde las horas de sueño se han acortado para alargar las horas de lectura y escritura, donde a la familia la he cambiado por aquellos que muy pocos quieren, los libros, donde los días festivos los he convertido en días de arduo trabajo, en fin mil sacrificios y más.

El día antes descrito se cierra un ciclo en mi vida, ¡como cambiaron las cosas del primer día de clases al último!. De aquella inmensidad de docentes a este puñado de once flamantes profesores de  distintos niveles educativos, el primer día de clases todos, casi todos eran para mí sólo paisanos o conocidos, en la última ya nos unían lazos más fuertes de amistad, empezando por el profesor Hugo, el cual poco a poco se empezó a ganar mi respeto y admiración, terminando en “un buen amigo”. A todos mis compañeros de la maestría sólo puedo decirles que me dio mucho gusto conocerlos más a fondo, todos y cada uno de ellos son distintos, únicos e irrepetibles, pero a todos nos unen los mismos sentimientos, esos que sólo los profes podemos sentir.

Agradezco infinitamente a todas las personas que hicieron posible de alguna u otra forma haber cursado esta maestría, he superado muchos miedos y traumas, más sin embargo el horizonte es extenso y me falta mucho camino por recorrer.

¡Adiós escuela mía, adiós a mi salón, adiós a mis amigos, aunque siempre los lleve en el corazón!.

 

 

ATENTAMENTE

EFRAÍN CAMPOS GARCÍA.

miércoles, 5 de junio de 2013

FORMANDO "MAESTROS REFLEXIVOS"


FORMANDO “MAESTROS REFLEXIVOS”

Kenneth M. Zeichner y Daniel P. Liston

DOCENTE: TÉCNICO, PROFESIONAL Ó PROFESIONAL REFLEXIVO.

La práctica docente puede ser variada dependiendo de las actividades y estrategias que llevemos a cabo, de acuerdo con Van Manen (1977)  podemos ser técnicos, profesional o profesional reflexivo y los describe de la siguiente manera[1].

·         Técnico.- Estos tres conceptos del rol docente son análogos a los tres niveles de reflexión de Van Manen (1977). El docente como técnico debería preocuparse principalmente por el logro exitoso de fines decididos por otros.

·         Profesional.- consideraría la justificación de las acciones del aula y el éxito con que se están cumpliendo los objetivos educacionales.

·         Profesional reflexivo.- se responsabilizaría por las consecuencias éticas de sus acciones así como por las consecuencias de determinadas pautas institucionales.

Es indiscutible que las prácticas del profesional reflexivo son las que deben de prevalecer en nuestras prácticas docentes pues analiza, critica y reflexiona en base a las consecuencias éticas de sus acciones, así como las consecuencias de determinadas pautas institucionales. De esta forma pues es consciente de sus errores, debilidades, más sin embargo descubre que no todo está perdido, sino que se él puede hacer mucho o poco de acuerdo a su contexto en el que se encuentre.

Es importante mencionar que sin embargo las otras dos categorías ( técnicos y profesionales) también forman parte de nuestra labor y son importantes, pues por ejemplo debemos de conocer los planes de estudio, los enfoques, la metodología; más sin embargo, como ya se mencionó, debe prevalecer la del profesional reflexivo, pero ahora la pregunta es ¿Cómo lograr ser un profesional reflexivo?

 

¿Qué es lo que pretenden las reformas educativas actualmente, realmente promoverán los “profesionales reflexivos?

La situación actual en este año 2013 en la que nos encontramos los docentes es seria y bastante critica, años anteriores se vivía en tensión por diversas circunstancias, sin embargo lo suscitado en este 2013 no tiene precedentes, creo estar casi en tiempos del “Porfiriato o esclavismo”. Me siento así pues nuestros derechos como trabajadores de la educación veo que  están siendo pisoteados por nuestras autoridades.

Viendo la situación antes mencionada aunada a los programas de estudio los cuales los docentes somos los últimos en conocerlos y los primeros en tener que aplicarlos, me doy cuenta que las reformas no pretende formar profesionales reflexivos, sino solamente técnicos y profesionales que “rindan” de acuerdo a las necesidades educativas nacionales e internacionales. Un profesional reflexivo hasta cierto punto puede ser catalogado como “peligroso” pues no se dejará manipular tan fácilmente, analizará antes de hacer, y esto es lógico, no le conviene a los magnates de la educación, pues éstos lo que quieren son “esclavos obedientes y sumisos”. Claro que piensan que vuelan con sus cursos y diplomados al sentirse libres, pero que aterrizan en caída libre en la evaluación externa impuesta desde alguien ajeno, desconocido y sin tomar en cuenta características contextuales, socioeconómicas y tipo de escuela.

Referente a los programas de estudio con las características ya descritas, Zeichner y Liston ven a los docentes que los aplicamos como “recipientes relativamente pasivos”[2]. Entonces me pregunto ¿realmente nuestras autoridades educativas querrán tener maestros reflexivos o recipientes pasivos?, ante la sociedad y ante las cámaras podrán blasfemar de que lo único que les interesa es nuestra profesionalización en pro de la educación de calidad, más sin embargo una doble mascara, pues en la práctica sus acciones muestran lo contrario.

Estoy muy de acuerdo con los autores mencionados en el párrafo anterior, pues afirman lo siguiente “Creemos que el aprendizaje, tanto para los alumnos como para los docentes, es mayor y más profundo cuando a los docentes se les estimula a ejercer su juicio acerca del contenido y los procesos de su trabajo y a brindar alguna dirección a las escuelas en tanto ambientes educativos”[3]. El día que en nuestro país se nos de esa libertad para hacer las adaptaciones a los programas de estudio al haber ejercido un juicio acerca del contenido y principalmente, las evaluaciones sean acordes a las circunstancias en las que se trabaja, habremos logrado dar un paso hacia la justicia y la equidad, dando como resultado ambientes laborales libres de tanto estrés, preocupación, trauma, ira; pues esto lo provocan las evaluaciones ajenas que nos aplican.

 

¿Cómo lograr ser profesionales reflexivos en el 2013?

Somos realistas y nos damos cuenta que para lograr ser un profesional reflexivo no es fácil pues contamos con muchas barreras o estacas que nos atan o nos mantienen fijos en un punto, algunas impuestas por otros pero otras adoptadas por nosotros mismos, quizás en ciertas ocasiones por comodidad. La invitación es pues, que hagamos lo que tenemos que hacer, pero no porque se nos es impuesto por otros, sino porque como profesionales lo consideramos pertinente y necesario para nuestros alumnos.

Las dificultades existen y están presentes y más en el 2013, pues las evaluaciones y las constantes amenazas de que si no brindamos una educación de calidad lo sentirán mucho pero tendrán que prescindir de nuestros servicios, pero la realidad es que podemos adaptar esos planes de estudio a los intereses y necesidades de nuestros alumnos, a su contexto, a sus problemáticas, a sus  exigencias, lo que llaman Kenneth M. Zeichner y Daniel P. Liston como el plan de estudio reflexivo, el cual mencionan que “Un plan de estudio reflexivo no predetermina por completo lo que ha de aprenderse sino que se nutre de las necesidades e intereses de los docentes-alumnos y de la recreación de un significado personal por parte de ellos. Un plan de estudio reflexivo también incluye disposiciones para la “negociación” del contenido entre los docentes y los alumnos”[4].

En pocas palabras, analicemos nuestra práctica docente constantemente, reflexionemos, desde nuestra conducta y comportamiento con nuestros alumnos hasta su construcción de conocimientos los cuales deben ser no los que me marca en si el plan de estudios, sino los que yo me propuse que se tendrían que desarrollar en cierto tiempo, y a partir de esto hagamos lo que sea necesario modificando o adoptando otras estrategias y actividades a nuestra práctica docente.

BIBLIOGRAFIA

Zeichner Kenneth y Liston Daniel “Formando maestros reflexivos”.  En: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, pp. 262-297

 



[1] Zeichner Kenneth M. Liston Daniel P.  Formando “Maestros reflexivos”.  En: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, p.268
[2] Ídem, p. 269
[3] Ídem, p. 264
[4] Idem, p. 269

CUALIDADES DOCENTES NECESARIAS


CUALIDADES DOCENTES NECESARIAS

“Enseñar no es cuestión de implementar respuestas preestablecidas a determinadas situaciones desde un cuerpo de prescripción teórica. Requiere hacer juicios especiales a la luz del conocimiento local e interpretaciones particulares de conceptos cualitativos e ideales educativos”[1].

Los docentes como profesionales de la educación tenemos o deberíamos tener diferentes cualidades o características, las cuales podrían darnos una referencia del tipo de maestros que somos y por consiguiente el tipo de educación que impartimos a nuestros alumnos, es por ello que Barrow en su texto “Formación de Maestros: Teoría y práctica”, nos menciona ciertas cualidades o características que para él son necesarias que tengamos, en lo particular me parecen bastante lógicas y de suma importancia, es por ello que a continuación se mencionan:

1.-Adaptar la teoría de forma adecuada a sus necesidades.-Esta cualidad se refiere más que nada a que de la teoría no tomemos todo tal y como nos lo mencionan los diferentes autores y la apliquemos fidedignamente en nuestra práctica docente, sino que la analicemos, reflexionemos, evaluemos; y tomemos sólo lo que nos es útil y desechemos lo que no se adapta a nuestro contexto. En palabras de Barrow esto significa que “Enseñar no es cuestión de implementar respuestas preestablecidas a determinadas situaciones desde un cuerpo de prescripción teórica. Requiere hacer juicios especiales a la luz del conocimiento local e interpretaciones particulares de conceptos cualitativos e ideales educativos”[2].

En lo particular puedo afirmar que eso es lo que he tratado de hacer en mi práctica docente, tomar de la teoría sólo lo necesario, sin embargo me he enfrentado con problemas educativos donde conozco teóricamente lo que debo de hacer, pero por diversas circunstancias, casi siempre la falta de tiempo, no he puesto en práctica a la teoría; además de que ya son problemas que requieren de trabajar con los padres de familia.

 

2.-Experiencia.- La experiencia práctica de la enseñanza profundiza la comprensión de la tarea, y que debería ser una parte importante de la formación docente[3]. Esta cualidad es la que se va adquiriendo con el tiempo, sin embargo podemos haber docente que tenemos veinte o treinta años en el servicio y jamás o muy poco la pusimos en práctica, o simplemente la usamos a nuestra conveniencia al afirmar –esto que hago con mis alumnos me ha dado muy buenos resultados, lo voy a seguir haciendo toda mi vida-. No lo niego que puede haber estrategias o actividades que sí se deben de repetir, más sin embargo la mayoría se deben ir adaptando a las características y necesidades de los nuevos alumnos. En lo que a mi persona respecta, he tratado hasta donde se ha podido de ir enriqueciendo mi práctica docente a través de los años, por ejemplo muchas de las actividades y estrategias que apliqué en mi primer año de servicio, las he dejado atrás, simplemente por el hecho de que ahora las considero como erradas o no aptas; sin embargo he rescatado algunas que sigo aplicando ciclo con ciclo.

3.-Habilidades genéricas.- Es un aspecto negativo que en numerosos programas de educación docente se trate la enseñanza como una cuestión de dominar una serie de habilidades genéricas, en lugar de comprender cómo deben enseñarse determinadas cosas a determinados estudiantes, con propósitos determinados. No obstante, puede aceptarse que existen algunas habilidades básicas que son genéricas e importantes, como la de proyectar la propia voz o la de escribir en forma legible sobre la pizarra[4]. Como podemos ver, estas habilidades genéricas tienen su grado de importancia y serán de vital importancia para motivar al alumno en su enseñanza, pues por ejemplo si nuestra voz tiene la fuerza necesaria y la usamos adecuadamente,  podría ser un “material didáctico” que nos ayude a llamar la atención de los infantes, a meterlos en un ambiente de tranquilidad y reflexión, esto al controlar al grupo, cosa difícil de lograr si nuestra voz es baja y no se deja escuchar ante el mundo de risas y carcajadas llenas de emoción y algarabía.

En lo que respecta a la legibilidad de la letra, esta competencia debería estar adherida a nuestra profesión, pues la mejor forma de educar es el ejemplo, y si no logramos que nuestra letra sea entendida por los demás, cómo regañaremos o reprenderemos  a nuestros educandos por no tener una letra legible. Los niños casi siempre tienden a imitar y más a los adultos, por ello la importancia de esta habilidad, aunado que muchas veces las indicaciones se dan por escrito, y si no se logra dar ese canal de comunicación, simplemente el proceso de enseñanza-aprendizaje se puede ver interrumpido.

4.-Características personales.-Casi nadie discutiría la importancia de ciertas características (v. g., la honestidad) y otras cualidades personales (v. g. la integridad, el humor) en un maestro. Sin embargo, casi no reciben mención alguna en los debates sobre la formación docente, quizás porque sentimos, con razón que no hay mucho que se pueda hacer en un programa de formación docente “para enderezar al torcido o para hacer sonreír al amargo”[5]. De forma particular estas características que menciona el autor, sí creo que son de suma importancia pues tienen mucha proyección hacia los alumnos, simplemente vuelvo con la idea de educar con el ejemplo, ¿cómo invitar a nuestros discentes a llevar a la práctica los valores morales, cuando ven que nosotros hacemos todo lo contrario? En resumen puedo decir que estas características pueden hacer la diferencia, aunado también con el humor o carácter, ¿a qué niño le gusta que su profe sea enojón y mal encarado todo el tiempo?, a nadie, es por ello la importancia de sonreír y mostrarnos alegres, esto definitivamente los hará sentirse más cómodos, aspectos esencial para lograr un mejor aprovechamiento escolar.

5.-Comprensión del tema.-Lo que en verdad es cierto es que la vieja ideal del docente como un maestro en su tema no resulta tampoco adecuada. Se precisan maestros que se preocupan y sepan cómo enseñar un tema. Pero el punto es que la habilidad para comunicar, el arte de explicar y esclarecer, la capacidad de responder y orientar la percepción del alumno, son cosas que sólo pueden desarrollarse en contextos especiales[6]. Esta característica se refiere en pocas palabras al dominio del contenido, importante pero no suficiente; pues más que ser sujetos que pretendemos llenar los cerebros de nuestros alumnos de conocimientos dados por nosotros mismos, nuestra encomienda debería ser profesionales de la educación que orientan, guían, modelan, aconsejan; con la finalidad de que sean los mismos infantes los que vayan construyendo su aprendizaje al echar mano de todo lo que esté a su alcance,(compañeros, libros, revistas, bibliotecas, internet, y hasta el profesor)

6.-Finalidad educativa.- Todas las decisiones, juicios, correcciones, mejoras, etc. sólo pueden ser catalogadas coherentemente como tales a la luz de algún tipo de comprensión clara de lo que es estar bien educado y, por ende, alguna noción de éxito[7]. Es por ello de suma importancia hacernos la pregunta ¿qué es lo que realmente pretendo con mis alumnos, máquinas para contestar exámenes o seres humanos con habilidades, destrezas y conocimientos que sean humanos y practiquen los valores morales? Entorno a nuestra finalidad educativa van a girar nuestra metodología, enfoque, estrategias y actividades llevadas a la práctica, es por ello la importancia de que esa finalidad sea la más idónea, no para bien del profesor, sino para bienestar del alumno y de la misma sociedad que lo rodea.

Puedo concluir afirmando que la figura docente debe ser en pocas palabras “casi un dios”, lleno de infinidad de cualidades y características que no cualquier ser humano posee, pero que como docente no son necesarias sino indispensables, la invitación no es a que las tengamos todas, sino más bien, a que primeramente pulamos las que ya tenemos para posteriormente irnos haciendo de otras, esto a través del tiempo y de la experiencia.

 

BIBLIOGRAFIA

Barrow Robín, Formación de maestros: Teoría y práctica,  en: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, pp. 299-309

 



[1] Barrow Robin, Formación de maestros: Teoría y práctica,  en: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, p. 301
[2] Ibíd.
[3] Ídem, p. 303
[4] Idem, p. 304
[5] Ibíd.
[6] Ídem, p. 305
[7] Ibid.

martes, 4 de junio de 2013

PROFESIONAL INVESTIGADOR


I.III.-Profesional investigador.

“De ahí la importancia de debatir y comprender que la universidad no es el único lugar para hacerse maestro investigador, pues el maestro se hace investigador desde su propia práctica, cuando la mira, la pone en cuestión y busca transformarla teniendo como norte la educación liberadora”[1].

 

Para iniciar, es importante hacernos la pregunta ¿Cómo y dónde se forma un profesor investigador? Messina hasta cierto punto nos da la respuesta al afirmar que se hace investigador desde su propia práctica, estoy de acuerdo puesto que, me imagino a un docente recién egresado de la normal que decide no ejercer para convertirse primero en investigador, la pregunta ahora es ¿qué va investigar, que tema es el que puede observar que presentan en general sus alumnos, con que finalidad piensa investigar, cuál va a ser la motivación que lo invite a seguir investigando? Simplemente se ve difícil, más no podemos decir que imposible.

Es por ello que estoy convencido que la necesidad de investigar debe nacer a raíz de otra necesidad, la cual puede ser dar solución a problemas que afectan a nuestros alumnos,  para esto, es preciso señalar que se requiere de un cumulo de factores, entre los que podemos mencionar: compromiso,  experiencia, teoría y práctica. Si no se cuenta con alguno de los factores ya descritos, la investigación sería incompleta y por ende los resultados serían pocos o nulos. Esa relación teoría-práctica, es un binomio que jamás se debe romper, pues como menciona Messina “Se puede pensar la formación del maestro investigador no desde la práctica o desde la metodología de la investigación, sino desde un lugar donde teoría y práctica se integran y dialogan, donde se hacen presentes la filosofía de la educación, la sociología de la educación, la semiología, la sistematización educativa, etcétera”[2].

Además de la teoría-práctica, el compromiso como docentes hacia la educación de los alumnos es otro factor que ya se mencionó como de suma importancia para lograr hacer una buena investigación, lo puse en primer término puesto que, si no contamos con éste, los otros no se pueden ejercer, si en nosotros domina la calma, la despreocupación, el confort, el renegar, el culpar a los demás, etc. es imposible pensar que podemos hacer algo para ayudar a nuestros estudiantes a solucionar que les afectan en sus estudios; es por ello que “El maestro investigador es uno que está comprometido con los niños, los jóvenes, los adultos, que puede trabajar tanto en programas educativos formales como no formales, que está dispuesto a acompañar a todos  los sujetos, adoptando como norte su autonomía y su realización”[3].

Finalizo haciendo énfasis en que, como docentes siempre debemos de tener ese espíritu investigador, es por ello cuestionarse desde una actitud negativa del discente hacia alguna actividad a realizar o desde una mirada que refleja ese rechazo hacia la escuela hasta un problema grave que está afectando los estudios de los infantes, y claro poner en práctica los elementos ya descritos y otros que consideren necesarios para abatir de la mejor forma dichas dificultades.

I.III.I.-Mi experiencia como investigador

Como docente, año con año me enfrentaba con un problema grave en la mayoría de mis alumnos, su competencia lectora era deficiente puesto que no cumplía con los requerimientos necesarios para comprender hasta cierto grado lo que decían los textos escritos. Ciclo con ciclo me daba a la tarea de diseñar y llevar a la práctica nuevas estrategias y actividades que respondieran ante dicho problema, las cuales eran fruto de mi experiencia y conocimiento, ya que no me daba a la tarea de consultar bibliografía, si acaso el programa de estudio. A pesar de ello, y tomando como base el desarrollo de mis alumnos, retomaba las estrategias y actividades o las modificaba por otras y hasta cierto punto estoy convencido que logré mi objetivo, esto al desarrollar el gusto por la lectura.

Tuve que llegar a la maestría para ponerme a investigar más de lleno sobre el tema ya arriba descrito, con esto me di cuenta que ciertamente, mucho de lo que hacía estaba muy bien y era respaldado por diversos autores, sin embargo también había detalles en los que me estaba equivocando, esto principalmente al darle mucha importancia a la lectura en voz alta, y querer que se hiciera de forma impecable interrumpiendo constantemente a los niños cuando se equivocaban.

En estos momentos con un cumulo mayor de teoría y práctica, me siento con mayor confianza y más capacitado para promover la lectura, tanto el gusto como la comprensión, me siento con más herramientas; más sin embargo también estoy consciente que aún falta mucho que aprender, es por ello que debemos seguir investigando y hacer las modificaciones pertinentes en nuestra práctica docente.

En pocas palabras y antes de finalizar este apartado, en lo particular lo que pretendo al desarrollar la competencia lectora con mis educandos es eso que Messina llama “empoderamiento de los sujetos de sí mismos y de los otros”[4]. Pues cuando un alumno “sabe leer”, es capaz de aprender por el mismo “autoaprendizaje” y no necesita a los otros, es por ello que mi meta es que el niño se enseñe a “aprender a aprender” por si sólo al leer diversos textos impresos, esta es la verdadera educación.

I.III.II.-Obstáculos con los que nos podemos encontrar para ser un maestro investigador.

Las horas y el tiempo que el profesor dedica a atender a sus alumnos en la jornada de clase ha tendido a ir aumentando en los últimos años, esto a través de programas como “Escuelas de tiempo completo”, aunado a cursos y diplomados que el docente tiene que realizar si quiere participar en carrera magisterial. Todo esto lógicamente reduce el tiempo en que el profesor puede preparar sus clases, y por consiguiente el tiempo para analizar, criticar, reflexionar sobre lo sucedido en su práctica y finalmente realizar investigaciones que le ayuden dar luz a sus problemas es casi nulo, ¿a qué horas?, solamente que no tuviera familia y se dedicara el 100% a la docencia.

Mi experiencia como docente, demuestra que ciclo con ciclo la carga laboral y administrativa tiende a aumentar, pareciera que las reformas educativas están encaminadas a eso, “mantener al profesor ocupado para que no analice su situación y se dé cuenta de la situación tan precaria en la que labora”.

I.III.II.I.-La evaluación

La evaluación realizada tanto a alumnos como a docentes tiene distintas finalidades, y una de ellas es sin duda, cumplir con lo que el sistema educativo nos exige, de lo contrario se aplicaran las sanciones correspondientes. Entonces yo me pregunto ¿cómo adaptar una enseñanza local cuando la evaluación es global y universal?, ¿cómo evaluar igual a una comunidad rural que a un colegio particular?. En fin, esto existe y seguirá existiendo hasta que los gigantes de la educación lo decidan.

María de la Luz Jiménez nos habla de ese “control” que ejercen sobre nosotros a través de la evaluación, al asegurar que “Las directrices reestructuradoras convergen en programas y proyectos de profesionalización docente, con promesas de mayor autonomía y estatus a los profesores que se inscriben respondiendo a las propuestas formadoras, pero al mismo tiempo se ejerce un mayor control a través de la evaluación y nuevas reglas para la carrera docente”[5].Esto es algo de lo que ya mencionábamos, con la profesionalización como que nos sentimos libres para volar por lugares distintos que nos ayudan a dar luz a nuestros problemas dentro del aula, sin embargo nos cortan las alas y por ende nos caemos en caída libre cuando se llega el momento de la evaluación y nos dicen “esto es lo que usted y sus alumnos deben saber” y no me importan las escusas.

Sin embargo a pesar de los obstáculos tan grandes con los que nos podemos enfrentar para ser maestros investigadores, debemos no vencernos y encontrar siempre el momento y la forma para constantemente indagar, reflexionar, evaluar y analizar nuestra práctica docente y por consiguiente investigar todo aquello que nos preocupa para llegar a soluciones concretas, como dice Messina “Sin duda existen condiciones que no permiten salirse de los esquemas preestablecidos, recursos escasos, espacios precarios, etcétera. Pero aun reconociendo que el sistema educativo opera como un gigantesco panóptico, existen intersticios donde el maestro investigador es posible, necesitamos pensar que es posible, hacerlo real, sin detenerse por aquello que no está listo: empiezo desde donde estoy y en las condiciones en que estoy, sin esperar a que cambie”[6].
BIBLIOGRAFIA
 

Jiménez Lozano María de la Luz, Formar-se en investigación. Modos de relación y saberes de la experiencia. En Calderón López Velarde, Jaime (Coordinador) (2012). Investigación, formación y docencia. De los imaginarios a las posibilidades de praxis. Zacatecas/UPN Taberna libraría editores, pp. 55-88

Messina Graciela, ¿Qué es esto del maestro investigador en América Latina?  En: Calderón López Velarde, Jaime (Coordinador) (2012). Investigación, formación y docencia. De los imaginarios a las posibilidades de praxis. Zacatecas/UPN Taberna libraría editores, pp. 35-52

 



[1] Messina Graciela, En: Calderon López Velarde, Jaime (Coordinador) (2012). Investigación, formación y docencia. De los imaginarios a las posibilidades de praxis. Zacatecas/UPN Taberna libraría editores, p.45
[2] Ídem, p. 42
[3] Ídem. P. 50
[4] Ídem, p. 47
[5] Jiménez Lozano María de la luz, En Calderón López Velarde, Jaime (Coordinador) (2012). Investigación, formación y docencia. De los imaginarios a las posibilidades de praxis. Zacatecas/UPN Taberna libraría editores, p. 66
[6] Óp. Cit. Messina, p. 50

sábado, 27 de abril de 2013

REFORMAS EDUCATIVAS: ¿CAPACITAR O EXTERMINAR?


 

REFORMAS EDUCATIVAS: ¿CAPACITAR O EXTERMINAR?

“La sobrecarga es característica en todos los aspectos de las vidas escolares de los docentes”[1].

Antes que nada, debemos tener bien claro el objetivo de las reformas educativas, ¿con qué objetivo se realizan?. Se supone que debe ser para estar a la vanguardia en los cambios sociales, económicos y culturales que se están dando en la sociedad y lo más importante “Mejorar la calidad educativa”. Sin embargo ¿En México, las reformas educativas acaso han incrementado el nivel de la educación o está peor?.

Responder la pregunta anterior es difícil y la respuesta difiere de acuerdo a quien dé contestación. En lo personal lo  que pienso es que, las reformas sólo se han aplicado y se han hecho efectivas hasta cierto punto, esto es, sólo a lo que a los docentes y sus responsabilidades corresponde, pero me pregunto ¿A caso nuestras autoridades educativas han cumplido con su parte en lo referente a: equipar las escuelas con equipos de cómputo e internet o incentivar de manera económica a los alumnos y a los docentes por sus logros académicos?

Una experiencia respecto a lo anterior, sólo por citar un ejemplo, en el 2011 como maestro frente a grupo se me hizo saber que se me daría un estímulo económico por haber salido bien en el examen ENLACE, pasaron los días, los  meses, los años y fue ya entrados en el 2013 cuando recibí el estímulo, o sea ¿acaso así se deben de dar los estímulos, después de casi dos años.

Popkewitz y Lind señalan que “Hemos llegado a entender las reformas con un medio para intensificar el trabajo de la enseñanza antes que redefinir sus condiciones a fin de tornarlas más satisfactorias, desde el punto de vista intelectual y social. Se deposita un  número mayor  de exigencias sobre los docentes. La problemática laboral se transforma, el diseño de las condiciones laborales se convierte en problemas psicológicos de incentivos y motivación, impregnados de los patrones sociales y las relaciones de poder imperantes”[2]. Referente a que las reformas intensifican el trabajo de los docentes y cada vez nos saturan con más y más cursos, talleres y diplomados, es muy cierto. Pondré como ejemplo lo que estoy viviendo en este ciclo 2012-2013, la reforma señala que ofrecerá capacitación a los docentes continuamente por medio de diferentes maneras, con la finalidad de que estén mejores capacitados y por ende impartan una mejor educación.

Cuando uno escucha lo anterior de los programas de estudio, hasta se motiva y piensa, “que bien, voy a ser un mejor profesor”, llegada la fecha y la hora, nos damos cuenta que sus capacitaciones consisten  en:

·         Impartir los cursos, talleres o diplomados después de la ardua y cansada jornada de trabajo.

·         Se impartirán donde las autoridades educativas lo decidan, pudiendo ser hasta Tlaltenango dos veces a la semana, incluyendo los SABADOS.

·         Las tareas a entregar en dichos talleres o diplomados te llevará mínimo otras cincuenta horas, sin contar TRASLADO, y los peligros que esto implica.

O sea, me pregunto ¿Será que nos quieren capacitar para impartir una educación de calidad o nos quieren exterminar poco a poco? En lo personal sólo puedo decir que en el mes de marzo comencé un diplomado con sede en Tlaltenango de S. R. este se imparte los viernes de tres de la tarde a ocho de la noche y los sábados de nueve de la mañana a las dos de la tarde, las tareas que nos dejan abarcan bastantes horas, el tiempo que nos dan es muy poco, “todo está muy carrereado”. El desgaste físico se ha dejado ver, con síntomas de fatiga y cansancio; en más de una ocasión después de salir de Tlaltenango y llegar casi a las diez de la noche a García de la Cadena, en el trayecto carretero, hemos estado muy cerca de tener un accidente, pues los peligros en la noche son bastos. A veces he llegado a pensar que es una de sus estrategias para ver cuantos quedamos en el camino y ya no tienen que soportarnos.

Y me sigo preguntando ¿será que nos quieren capacitar o exterminar? Si esto lo supiera la población en general y se difundiera por televisión, así como se hace con “todo lo malo que hacemos los profes”, quizás el reconocimiento docente sería otro y la población abriera los ojos y se daría cuenta que nuestras autoridades en vez de ayudarnos nos están atacando fuerte y sin medida, lo que puede provocar que la educación laica, gratuita y obligatoria, solo se recuerde como un bonito recuerdo que sucedió hace muchos años.

Antes de finalizar, invito a todos los docentes a estar preparados ante los embates de los que estamos siendo víctimas, y hacer lo que sea necesario, “esto no puede, ni debe seguir así”. De forma gradual y pacifica primero, podremos organizarnos y cuando el momento y la situación se presente por qué no “exigir nuestros derechos y lo principal, luchar por una educación más digna”. Libre de tantas burocracias, programas, saturación laboral, explotación hacia los docentes, bombardeos con sus nuevas y constantes reformas laborales y educativas, temor e intriga de engruesar las filas de los DESEMPLEADOS  en México a pesar de tener “título de licenciado en educación primaria”.

 

BIBLIOGRAFÍA

S. Popkewitz Thomas  y Lind KathrynS. Incentivos docentes como reformas: Trabajo docente y cambio de los mecanismos de control en educación.  En: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, pp. 188-215

 

 

ATENTAMENTE

Profesor Efraín Campos García

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] S. Popkewitz Thomas  y Lind KathrynS. Incentivos docentes como reformas: Trabajo docente y cambio de los mecanismos de control en educación.  En: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires,  p. 193
[2] Ídem, p. 212

martes, 19 de marzo de 2013

EL DOCENTE: UN INTELECTUAL TRANSFORMADOR INACTIVO


EL DOCENTE: UN INTELECTUAL TRANSFORMADOR INACTIVO

Como docente de educación primaria, me he enfrentado a varias dificultades, una de ellas es indudablemente a “tener que enseñar lo que creo irrelevante”. En los programas de estudio nos mencionan los contenidos a tratar en cada grado, sin embargo hay algunos que me pongo a pensar –y estos para qué. Sin embargo, debo reconocer, he sido obediente con la finalidad de evitar una llamada de atención por las autoridades educativas superiores, pues para ellos es muy importante  abordar los contenidos marcados en el curriculum. Sin embargo, como maestro multigrado, debo reconocer que me he dado libertad de darle prioridad a ciertos aspectos y algunos contenidos se los he hecho a un lado, claro, esto me ha costado que en los exámenes aplicados a los alumnos a nivel zona, los resultados no nos han favorecido.

Quizás la desmotivación de muchos docentes sea ese, enseñar de manera obligada ciertos contenidos a pesar de que no los sientas como útiles y necesarios para los alumnos. Lo lamentable es que todo nos lo imponen, nos sentimos un tanto aislados, pues somos los últimos en enterarnos y mal informarnos de todos los cambios educativos que van surgiendo y somos los principales responsables de que aquello se implemente y dé resultados, -que contradicción no?. Es por ello que se menciona que “Estos enfoques significan, por lo general, que tanto a docentes como a alumnos se los “sitúa” dentro de planes de estudio y esquemas administrativos de la educación que reducen sus roles a la implementación o a la recepción de metas y objetivos elaborados por editores expertos y otros muy alejados de las especificidades de la vida cotidiana en las aulas. Este tema a adquiere mayor importancia cuando es visto como parte de una objetivación creciente de la vida humana en general. El concepto del docente como intelectual ofrece una postura teórica para luchar contra este tipo de imposición ideológica y pedagógica”[1].

Siento que nuestras autoridades educativas están llenas de contradicciones, pues pregonan y nos invitan a ser creativos, imaginativos, reflexivos, críticos y demás, pero desde el primer día de clases te dicen, esto es lo que tienes que enseñar, los objetivos y propósitos son estos, debes de enseñar de esta forma usando esta metodología, los libros de texto son estos, y hay que lograr que los alumnos los contesten en su totalidad. O sea, esto es como ser creativo e imaginativo pero con infinidad de límites y restricciones, entonces ¿hasta dónde ser creativo, imaginativo?

Todos los docentes somos intelectuales transformadores, sabiendo que “Dentro de esta perspectiva de la enseñanza, la reflexión y la acción crítica se vuelven parte de un proyecto social fundamental para ayudar a los alumnos a desarrollar una “conciencia” profunda y duradera en la lucha para sobreponerse a las injusticias y cambiarse a sí mismo”[2].   Sin embargo por distintas razones algunos estamos inactivos, la rutina, el hastío, el exceso de talleres, cursos, diplomados, el cumplir con los programas compensatorios y escuelas de tiempo completo y actividades cocurriculares, hay cumplido su objetivo: matar nuestro ingenio, creatividad, imaginación, etc. por el simple hecho de sentirnos preocupados, angustiados, desmotivados, solos ante infinidad de actividades a realizar.


Desgraciadamente las evaluaciones nacionales e internacionales nos tienen con la mano en el cuello, pues ellos quieren saber los logros que según sus necesidades e intereses  deben de haberse alcanzado, para saber que está mal y que hacer. Mientras esta homogeneización se dé y la globalización esté al orden del día, se los digo como docente, veo muy difícil, complicado y casi imposible, que algún día nos den a los docentes la libertad de adaptar el curriculum a nuestro medio ( rural o urbano) y en si a las características y necesidades de los alumnos, y si por algo se nos ocurre, las consecuencias podrían ser que los resultados en ENLACE, por ejemplo, fueran deficientes, y como docente fueras etiquetado como, “un docente ineficiente, carente de la pedagogía para enseñar”. O sea, ¿qué haces, o te alineas o te…?.

Ya por último me quedo  con una idea de la lectura, la cual menciona que “Estas alianzas son absolutamente necesarias para que los docentes, en especial dentro de las escuelas públicas, puedan traer fuerza exterior para luchar por condiciones ideológicas y materiales dentro de las escuelas que les permita funcionar como intelectuales. Es decir, condiciones que harían posible que reflexionen, lean, compartan su tarea con otros, produzcan materiales para el programa, publiquen sus logros como docentes, y otros fuera de sus escuelas locales, etc”[3]. sería lo ideal, sin embargo la realidad es un tanto difícil y complicada.

 

Bibliografía

 

Aronowitz Stanley y Giroux Henry, en: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, pp.161-185

 

 

 



[1] Aronowitz Stanley y Giroux Henry, en: ALLIAUD, Andrea, y DUSCHATZKY, Laura, Maestros. Formación, práctica y transformación escolar, Buenos Aires: Niño y Dávila Editores-Universidad de Buenos Aires, P. 171
[2] Ídem, p. 177
[3] Ídem, p. 184